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La historia comienza a finales de 1895. Václav Laurin, mecánico, y Václav Klement, contable, ambos ciclistas aficionados, empezaron a fabricar sus propias bicicletas y las llamaron, con orgullo y patriotismo, Slavia. Las cosas les fueron muy bien. En 1899, Laurin & Klement Co. empieza a fabricar motocicletas. Consiguen los primeros triunfos en competiciones internacionales. Con el cambio de siglo, la empresa realiza otro avance importante: se establece como fabricante de automóviles.
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1905: El primer automóvil Ya el primer automóvil, el Voiturette A, fue un éxito comercial y se convirtió, por tanto, en un símbolo del automovilismo veterano checo. Gracias a sus conocimientos y a su experiencia, la empresa se hizo pronto con una posición estable en los mercados globales en desarrollo. Laurin & Klement ayuda a reforzar la posición del reino de Bohemia como el estado industrial más fuerte de la monarquía austro-húngara.
1907: Laurin & Klement, una sociedad por acciones La expansión hizo que la empresa empezara a crecer y superara el tamaño de un negocio familiar. Era la hora de dar el siguiente paso. En 1907, los fundadores transformaron L & K en una sociedad de acciones. Este avance dio lugar a un nuevo modelo: el Phaeton.
Fusión con Škoda Pilsen en 1925 Para fortalecer y mantener su posición, así como modernizar su fábrica, L & K busca un socio fuerte. Para entonces, ya fabrica camiones, autobuses, motores de avión y máquinas agrícolas, además de coches. En 1925, L & K se fusiona con la empresa industrial más grande del país, Škoda Pilsen. Esto supone el final de Laurin & Klement y el comienzo de Škoda como marca. El resultado es una producción en cadena de automóviles elegantes, equipados con detalles selectos y el triunfo en muchas competiciones internacionales. La Gran Depresión de 1929 ralentiza el progreso de Škoda, pero no lo detiene. Aparece otro modelo de éxito: el Popular.
La era de la ocupación Durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial, Škoda queda integrada de forma forzosa en el sistema económico del Tercer Reich. Su programa de producción se reconvierte en producción armamentística. A pesar de las dificultades, Škoda consigue fabricar otro modelo distinguido, el Škoda Superb.
El socialismo y la economía planificada El final de la Segunda Guerra Mundial supone más cambios. Toda la industria se somete a la planificación central. Se bloquea el contacto y el intercambio de información con el extranjero, mientras el Oeste sigue desarrollándose. La empresa cambia su nombre por el de AZNP Škoda, una empresa nacional, y se convierte en un monopolio del sector automovilístico en Checoslovaquia.
Modelos de éxito de los años 50 y 60 Gracias a un pasado llenos de éxitos y sobre una base de fabricación artesanal, el modelo checoslovaco del período socialista posterior a la guerra consiguió progresar, a pesar del impacto del sistema social y el vacío de información. Aparecen nuevos modelos: Tudor, Spartak y Octavia. Sin embargo, con la llegada de las nuevas tecnologías en el Oeste, durante la década de 1960, la industria del país empieza a quedarse atrasada.
Tras la Primavera de Praga en 1968/69 Desde la década de 1970, el sistema económico empieza a estancarse. La fábrica sólo consigue recuperar su posición destacada en el mercado oriental. Sin embargo, 1987 se produce un gran avance gracias al lanzamiento de un nuevo vehículo: el Favorit.
Transformación de Škoda Los cambios políticos de 1989 dan paso a una nueva realidad económica y comercial. Škoda busca un socio extranjero fuerte para modernizarse e invertir en el futuro. En diciembre de 1990, el gobierno decide cooperar con el consorcio VW. El 16 de abril de 1991, Škoda se une a VW, Audi y Seat como la cuarta marca del consorcio. El progreso continúa. Debido a esta cooperación y al nuevo pensamiento económico, Škoda lleva a cabo importantes medidas de modernización. El resultado es el Felicia, un modelo capaz de resistir la competencia mundial. Le siguen otros modelos de éxito: el Octavia, el Fabia y el orgullo de la compañía, el Škoda Superb.
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